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La evolución de 265

Una conversación con PAOLO RIZZATTO

265 fue diseñada por Paolo Rizzatto en 1973. Marcó la primera incursión del arquitecto italiano en el diseño de productos e iluminación, y sentó las bases de un pensamiento más amplio que abarcaba los objetos y la iluminación. 


«La luz es lo que permite a nuestros ojos distinguir el color, así que el uso del color para definir el diseño de una lámpara parecía la progresión natural de este concepto».

En su versión original, la lámpara conformaba un homenaje al color en la pintura: con tonos primarios de azul, amarillo y rojo, cada color definía un elemento clave del diseño. Sin embargo, el de Rizzatto era un enfoque racional, más que estético, una forma de transmitir su idea de que estas partes componían el diseño. «Como arquitecto, trabajo con el concepto de la composición: todo lo que diseño está hecho de distintas partes, mi trabajo consiste en identificar cada elemento de un proyecto y, después, combinarlos de una forma armónica y lógica», afirma Rizzatto. «En el caso de la lámpara, subrayar cada elemento de la luz de esta manera era mi forma de diseñar: asignar un color a cada parte me ayudó a comunicar el proyecto».

El diseño de la lámpara 265 de Rizzatto es sencillo e intuitivo a la par que técnico y preciso: una lámpara de pared suspendida que está compuesta por un cabezal y un peso, cada uno de ellos equilibrados en los extremos de un brazo ajustable, y acoplada a la pared en posición asimétrica. En el diseño inicial, cada parte tenía un color primario escogido a propósito: el cabezal, el elemento más importante, se dibujó en rojo; el peso era amarillo y el brazo conector, azul. La lámpara finalmente se fabricó en tonos más apagados y, aunque normalmente está disponible en blanco y negro, la propuesta de color original de Rizzatto se abre camino ahora en el catálogo de Flos para homenajear la idea primigenia del arquitecto. 

En un juego de equilibrio y orientación, la lámpara 265, diseñada por Paolo Rizzatto en 1973, se puede girar fácilmente para ajustarse a las necesidades de iluminación de cualquier entorno.

Producto 265 - Designer Paolo Rizzatto - Fotografía Germano Borrelli, Piero Fasanotto, Frank Hulsboemer, Nicolas Matheus - Imagen cortesía de Arflex, Italgraniti

«La razón por la que quería diseñar una lámpara no era producir un objeto, sino producir luz. Una lámpara que ayudase a mejorar la experiencia humana de un espacio arquitectónico».

«Trabajo como arquitecto, mi primera toma de contacto con la luz se basó en su función dentro de la arquitectura», nos explica Rizzatto. Casi cinco décadas después, la modernidad de la 265 no viene dada por su forma, sino por su funcionalidad bien considerada. Se concibió originariamente para una estancia doméstica tradicional de tamaño estándar, y la lámpara se puede orientar en cualquier dirección para iluminar el espacio. Era la traducción práctica de una idea de diseño útil y democrática que Rizzatto había tenido mucho tiempo en mente. Como su primera propuesta de iluminación, también le permitió explorar un idioma del diseño que más tarde definiría su carrera de diseño de productos.

«Cuando pensamos en la luz, pensamos en una vela: un objeto pequeño que, durante siglos, iluminó el mundo. Todos los avances técnicos del ser humano se hicieron a la luz de una vela. Siempre me pregunté: ¿cómo pudo una vela haber iluminado el desarrollo del ser humano?. Una de las respuestas fundamentales era que se trataba de un elemento pequeño y práctico que se podía mover en un espacio. Siempre relacioné la idea de la luz con la idea del movimiento. La 265 fue la primera lámpara que creé, con un diseño que puso esta idea en movimiento».